El Grito del Rock. Los Madison en los Teatros del Canal
El martes 14 de mayo sale a la venta Los Madison en los Teatros del Canal, un CD+DVD grabado en directo el pasado 13 de noviembre en un concierto celebrado en la Sala Roja de los Teatros del Canal. Aquella noche Los Madison, rodeados de un extraordinario plantel de músicos amigos, demostraron por qué son acreedores a un lugar destacado en la escena musical. Esa canción me suena tuvo la fortuna de participar en la gestación del concierto, de carácter benéfico, y de redactar el texto de la hoja promocional que acompaña al disco, que se reproduce a continuación bajo el título ‘El grito del rock’, ilustrado con magníficas fotografías de Jorge S. Matilla. Se realizaron hace unos días en el local de ensayo de la banda, en el curso de una entrevista que también ofrecemos bajo estas líneas, en formato de vídeo, en la que los cuatro madison rememoran sus impresiones de aquella noche y envían un mensaje a los seguidores. Con este cuarto trabajo el grupo ha superado un reto que tenía pendiente: registrar en imagen y sonido la calidad, actitud y emoción que derrocha en cada uno de sus directos. Y lo ha hecho añadiendo además la magia de un concierto que, probablemente, marcará su historia.
Lapido: “Lo último que haría un pesimista es escribir canciones”
Alguien que sólo lo conozca a través de su música tal vez espere de José Ignacio Lapido un carácter taciturno, poco dado a la sonrisa y mucho menos a la broma. Pero, como él se encarga de recordar en muchas de sus canciones, las cosas no siempre son como pueden parecer. En el cara a cara, el músico español que de forma más poética, certera y cruda retrata el desencanto se muestra como un tipo cordial dispuesto a digerir con humor la dosis de amargura que la realidad nos ofrece a diario. Él lo confirma: “Muchas veces los que más nos quejamos de la vida somos los que mejor disfrutamos de ella”, dice.
‘Realidades paralelas’. La ilusión tiene recompensa
A cualquiera le pueden exigir la excelencia en su trabajo, pero que además lo lleve a cabo con ilusión no cabe en el contrato. No hay dinero que compre ese plus que está más relacionado con el corazón que con el bolsillo. Por eso a veces ocurre que, unida al esfuerzo y a la pasión, la ilusión tiene recompensas que no son precisamente monetarias, y quizás eso no importe cuando se trata de acumular razones para seguir alimentando la fe en lo que se hace. La inauguración de la exposición ‘Realidades paralelas’ de la fotógrafa Marta Pich y la artista plástica Dolors Guarro esta semana en Madrid fue una prueba de ello.
Cuando no haya vuelta atrás
Mi lugar favorito en casa es una habitación de cuyas paredes cuelgan algunas guitarras. Es el rincón en el que hay más música y donde se escriben la mayoría de entradas de este blog. Cada guitarra de esa habitación es especial porque encierra su pequeña historia. Una es la primera que compré en cuanto pude ahorrar algo de dinero. Otra es la Gibson acústica que deseé toda la vida. Hay una Tele de segunda mano que resultó un chollo y está apadrinada por Los Secretos. Y una magnífica Gretsch que me regalaron mis amigos una noche que jamás olvidaré. Pero en una librería, junto a un montón de CD desordenados, luce la más especial de todas, una humilde réplica de Stratocaster de apenas 15 centímetros. No tiene nada de particular, no es lujosa ni está fabricada al detalle. Hay decenas como ella en cualquier tienda barata. Pero esa miniatura de guitarra es única, por un solo motivo: fue un regalo de ella.
‘Formas de matar el tiempo’. Vuelve el mejor Lapido
“Lapido debería estar tocando en el Palacio de Deportes. ¿Cómo puede ser que no tenga sitio en Warner?”, se preguntaba recientemente Quique González en una estupenda entrevista de Arancha Moreno. Esa misma cuestión se la planteamos directamente a José Ignacio Lapido hace unos meses en Esa canción me suena y el músico granadino respondió así: “Yo me autoedito mis discos por una razón práctica. Hace ya unos años no encontré a nadie que quisiera editarlos y me puse manos a la obra. Si no actúo en grandes recintos es porque mi música no está en consonancia con el gusto mayoritario de la gente. No hay que reprochárselo a nadie, esto es así y lo tomas o lo dejas”. Punto. Asunto zanjado.
Fabián: ‘(La brisa leve) La luz distinta’
Si es cierto que todos somos lo que fuimos en la infancia o, como decía Saramago, que ‘uno siempre va con el niño que fue’, el músico leonés Fabián debió de ser uno de esos críos a quienes la ilusión les alimenta más que la merienda. Escuchando su nuevo disco, (La brisa leve) La luz distinta, no es difícil imaginarlo la víspera del comienzo del curso preparando cuidadosamente cuadernos, lápices y rotuladores, negando al azar cualquier opción de estropear la emoción del primer día de aventura. El adulto Fabián tampoco ha descuidado ningún detalle en este precioso trabajo discográfico -es habitual, tampoco lo hizo en sus tres discos anteriores-, en el que vuelca la ilusión infinita que probablemente le sobraba a aquel niño que fue.
Rock en estado de gracia
Tras el concierto, los restaurantes seguían ofertando en sus carteles lechazo y Ribera del Duero. Eso ayudó a situarnos de nuevo en Valladolid, después de que Quique González y su banda convirtieran durante un par de horas la calurosísima sala polivalente del Laboratorio de las Artes de la capital castellana en un garito del middle east estadounidense impregnado de olor a madera. El desprendido por las guitarras, las mandolinas, los violines o el contrabajo erigidos en protagonistas de este arranque de gira de Delantera Mítica que se podría definir con una sola palabra: rock. Venga, una más: ilusión. “Estamos de vuelta, amigos”, anunció al público un exultante Quique González que se mostró anoche rockero e ilusionado como nunca.
Basilio Martí. ¿Y si todo fuera un ‘Lapsus’?
Aparco la moto y echo un vistazo a la entrada del Café Comercial, en la Glorieta de Bilbao, en Madrid. Llego con antelación a la cita, así que barajo la idea de acercarme un momento hasta la placita dedicada a Antonio Vega en plena Malasaña, a tiro de piedra. Sin embargo, decido que aún es pronto para visitar el pasado. Más tarde habrá que hacerlo, eso seguro, pero lo que me ha traído hasta aquí esta mañana de sábado es el presente, el de un músico que, curiosamente, aparece en una vieja Vespa restaurada de los años 70 y trae en la mochila un disco que todavía no ha empezado a distribuir en las tiendas. Definitivamente, hoy visitaremos el pasado, el presente y el futuro, me digo mientras me acerco a saludar a un sonriente Basilio Martí.
Delantera Mítica y las noches de euforia
Finales de noviembre de 2012. Son las nueve de la mañana y Quique González acaba de aterrizar en Madrid en un vuelo procedente de Nueva York. Los últimos dos días los ha pasado en la Gran Manzana, desconectando de la que ha sido su rutina durante las semanas que ha permanecido encerrado en el estudio de grabación del productor Brad Jones, en Nashville, registrando el noveno álbum de su carrera, Delantera Mítica. Quique llega a Barajas solo, sin apenas dormir, cansado pero con el alma en un estado efervescente provocado por la certeza de que lo que trae en la maleta es el disco con el que lleva soñando dos largos años. O quizás muchos más.
Alejandro Martínez: “Aposté por quitarme el pudor”
Posee la fortaleza de quien es consciente de su fragilidad y el entusiasmo del soñador que se reinventa ante cada baño de realidad. Alejandro Martínez es de esos tipos con los que es fácil alargar la charla durante horas. Cercano, sensible, educado y culto, su conversación es fluida y defiende con convicción los ideales en los que cree. Hoy toca hablar de su último disco, Orgullo, que reúne ocho canciones en las que el autor ha dejado parte de su vida. Literalmente, porque en ellas sus sentimientos están reflejados de forma explícita, en un ejercicio de honestidad brutal que las convierte en canciones poderosas, sin espacio para la indiferencia. Y, además, bellas. Composiciones que podrán escucharse en directo dentro de unos días en Madrid (Sala Clamores, el 27 de febrero) y Barcelona (Sala Luz de Gas, el 2 de marzo), en sendos conciertos en los que se rodeará de amigos y que el músico prepara con ilusión de principiante.
Urusen, anticipo primaveral
Hoy, breve entrada para recomendar con vehemencia uno de los últimos discos que han llegado a casa, iluminando las tardes sombrías de este invierno que empieza ya a claudicar. Se trata de This is where we meet, el último trabajo de Urusen, una banda británica situada al margen de la industria, vaya novedad, pero responsable de ese tipo de canciones capaces de arreglarle el ánimo a cualquiera en tres minutos.
Víctor Sánchez, el tipo que quemó a Gram Parsons
Mientras José Ignacio Lapido ultima la grabación de su nuevo trabajo discográfico, que verá la luz el próximo mes de abril, el guitarrista que lo acompaña desde hace diez años en su banda, Víctor Sánchez, se adelanta al ‘jefe’ para presentar un EP de seis canciones propias reunidas bajo el llamativo título de Yo quemé a Gram Parsons. Son composiciones directas, sin grandes artificios y con unos arreglos instrumentales muy cuidados, como corresponde a un músico de formación, excelente guitarrista que, además, escribe buenas canciones y las defiende con solvencia.
Madrid, noche de jueves
Hay músicos que se levantan tarde, encienden un petardo y dejan que se escape el día escribiendo canciones míticas. Otros se ganan el pan encima de una moto de repartidor, y recorren las calles mientras dibujan en sus mentes líneas de acordes que volarán la cabeza de alguien. Algunos madrugan, se cubren los tatuajes con camisa y traje y fichan en la oficina, esperando la hora de salir para acercarse al local de ensayo o al garito donde toca un colega con quien subir al escenario a ‘cantarse’ una. Hay músicos que revientan rivieras pero se quitan el sombrero de rockstar ante el arte de otros que no son ni tan flacos ni tan famosos. Todos ellos existen, aman la música por encima de todo y se dejan ver de vez en cuando, en noches en las que deciden salir a jugársela. Noches anónimas que de improviso reclaman su derecho a ser inolvidables.
Daniel Merino y el placer de no hacer nada
Abro el facebook y leo que hoy, 11 de enero, Daniel Merino presenta su nuevo disco en Bilbao junto a ‘Los Jeremías Johnson’. Si esta noche me encontrase en la capital vizcaína ya tendría plan, acudiría sin dudarlo a ver a Dani y su banda porque no hay que desaprovechar ninguna oportunidad de escuchar buena música bien tocada y bien cantada. Hoy esa oportunidad se brinda a partir de las 23.00 horas en la sala Evidence.


