Santero y los Muchachos: ¿Quién no quiere estar con los mejores?

Imaginemos a un padre que trata de inculcar a sus hijos el amor por la música. Que les habla a los críos de sus experiencias como componente de un grupo, que escucha junto a ellos los discos que grabó con su banda, que les cuenta las decenas de anécdotas que hay detrás de las canciones. Imaginemos que para estos niños —que crecen tropezándose cada día con algún instrumento por casa— su padre es el mejor (no cuesta nada imaginar eso) y, por extensión, también lo son los amigos de éste, músicos como él. ¿Quién se resiste a pensar que esos chavales desearán algún día seguir los pasos de sus mayores? ¿Quién no querría, como ellos, estar con los mejores? No es necesario recurrir a la imaginación cuando se tiene delante sobre un escenario a Santero y Los Muchachos, el cuarteto de Valencia que está presentando su primer disco, Ventura. En lo que transmiten, en lo que cantan, en lo que son, lo explican todo.

Chema Doménech

Porque el origen de la música de este grupo habrá que buscarlo en José Escrivá, bajista de Los Top-Son, grupo que triunfó en la década de los 60 del pasado siglo con temas como Me has cazado (versión del You really got me, de los Kinks) o Viva la gente. Es el padre de Miguel Ángel Escrivá, cantante, bajista y compositor de las canciones de Santero y Los Muchachos, y de Josemán Escrivá, guitarrista de esta banda que, junto a lo dos hermanos, queda completada con Soni Artal a la guitarra y Marc Guardiola a la batería. Hace tiempo que los cuatro se juntaron para dar salida a un tipo de música que no se ajustaba al estilo de otros grupos en los que militaron (Miguel Ángel y Marc formaban parte de La Pulquería) y, tras lanzar el EP Buenos y malos, grabaron su primer disco largo, Ventura, el mismo que se encuentran presentando en una gira por diversas ciudades.

La otra noche pasaron por la sala El Sol, en Madrid, en un formato acústico que deja más que patente las virtudes del grupo, entre ellas la frescura, la elegancia y eso tan inalcanzable para algunos como es la sencillez y la naturalidad. Todo unido a buenas canciones difíciles de encasillar en un estilo. Ellos definen su música como un ‘rock reposado’ y así es, aunque es mucho más. Porque en esa colección de canciones se funden el pop de los 60, el rock de los 70 o el folk de siempre, europeo y latinoamericano, con letras originales y muy trabajadas que hablan del destino, del amor, de los malos amigos o de la buena suerte. Canciones optimistas, canallas, desprejuiciadas y honestas. Canciones que Miguel Ángel Escrivá defiende con solvencia y desparpajo.

Santero y Los Muchachos en la sala El Sol.

Santero y Los Muchachos en la sala El Sol.

«Estos tíos le encantarían a Enrique Urquijo», afirma en tono de confidencia el periodista musical Santi Alcanda, entre el público en El Sol, después de que la banda termine de tocar Ventura, el precioso tema que da título al disco. Y esa sencilla apreciación constituye todo un halago para el trabajo de esos músicos que, armados con guitarras acústicas, contrabajo y caja, caldean una gélida noche de miércoles en el centro de Madrid.

Lo hacen con oficio y con canciones como la canallesca Amigo infiel, la vitalista Homenaje, la fronteriza No te despidas de México o la noctámbula y pegadiza Déjame ser. En el terreno vocal, junto a la particular voz de Escrivá y su facilidad para cantar los sostenidos, destacan las armonías corales que realizan todos los miembros del grupo. No están sobre el escenario papá Escrivá, como lo llaman los santeros, ni José Núñez (Pepe ‘el Rubio’), fallecido hace un tiempo. A ellos hace referencia el apellido del grupo, ‘Los Muchachos’ y ellos fueron los encargados en anteriores ocasiones de cantar los coros. A ambos quizás alude ese verso inicial del tema Aún que habla de estar con los mejores, con quien querer estar (aquí se puede escuchar una versión de esa canción con Leiva). En todo caso, la banda interpreta Relax, Vaquero, y Miguel Ángel Escrivá se la dedica a la persona para quien la escribió, a ese Pepe ‘el Rubio’ que fue el mejor amigo de su padre y su compañero en la música desde que los dos eran apenas un par de adolescentes. La banda terminará la noche con Dani Boy, la historia épica de un ser querido batallando entre hospitales.

La certeza de la muerte, que siempre está esperando, pero antes la celebración de la vida, que se abre camino. Por eso nos quedamos con esa buena Ventura que cantan los santeros y que esta noche se concentra en una bebé que está en la sala en brazos de su madre, mientras su padre, subido literalmente en el contrabajo, canta en el escenario junto a su banda.

Quizás, algún día, ella también querrá estar con los mejores. ¿Quién no querría?

Las próximas fechas de la gira de Santero y Los Muchachos son  el viernes 2 de marzo en Zaragoza (Rock & Blues Café), el sábado 3 en Valencia (Jerusalem Club), el domingo 11 en Bilbao (sala Satelite T) y el viernes 16 en L’Hospitalet de Llobregat (L’Oncle Jack).

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