Impostores de Salón: Coser los sueños y acariciar las costuras

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Tras la resaca emocional (y también de la mala) del pasado sábado, unas líneas para hablar hoy de un hecho extraordinario, en el sentido de fuera de lo común. Porque se sale de lo habitual que alguien que no es músico ni lo pretende escriba un puñado de canciones volcando en ellas sentimiento, les dedique tiempo y mucho esfuerzo, las cuide y logre reunirlas en un disco. Y no contento con ello, en un gesto de socarronería infinita, lo titule ’10 grandes éxitos’ y ofrezca un concierto que es a la vez presentación mundial y retirada de los escenarios. Todo eso es lo que ha hecho Alberto Castilla escudado en un nombre asimismo brillante en su intención: Impostores de Salón.

Chema Doménech

Conozco a Alberto Castilla desde hace media vida, que es su segundo apellido, y sé que es un tío osado, capaz de casi cualquier cosa. Llamemos cualquier cosa a saltar de un jacuzzi al aire libre en plenos Picos de Europa en enero para revolcarse en el césped escarchado; o pasar en poquísimo tiempo de fumar paquete y medio de Marlboro a ponerse en forma y terminar los maratones de montaña más exigentes; o de buscar (y encontrar) la paellera descomunal de Villarriba y Villabajo sólo por el gusto de invitar a su casa a comer a cuanta más gente mejor. Alberto es excesivo en casi todo lo que le apasiona, no hay medias tintas con él. Por eso cuando hace meses me dijo que había decidido grabar un disco no tuve dudas de que cumpliría su amenaza/propósito. Apenas lo vi durante el tiempo posterior a esa conversación, porque casi todas las horas de tregua que le daba su trabajo las dedicaba a encerrarse en el estudio con los músicos que se pusieron a tiro en La Trattoria, lugar que él ha elevado a la categoría de mítico, para dar vueltas y más vueltas a esas canciones llamadas a convertirse en ’10 grandes éxitos’.

Me consta el mucho trabajo que le ha supuesto, así que cuando la semana pasada me llamó para escuchar el fruto de ese curro nos metimos en su coche, con 30 grados a la sombra, y nos fumamos el disco del tirón. Creo que él contento por enseñármelo, y yo por verlo tan metido en el asunto, tan ilusionado. Ahí estaban las canciones que había escuchado en Robledo hacía años. La letras que me pasó en un mail para revisar y que fui incapaz de tocar. Ese ‘Paseo por la Gran Vía’ que le sugerí que quitase (soy un cabrón) y, en vez de hacerlo, él la convirtió en una de las destacadas. Esa letra monumental de ‘¿Por qué duermes?’ (¡déjala como está!) basado en un poema de nuestro querido Cristóbal, el tipo que escribe con puñales aunque para Kisko lo que hace sea sospechoso. Ese ‘Punto de fuga’ que contiene la esencia de este disco en un verso requetecursi: “Coser los sueños y acariciar las costuras”…

Cuando me fui a casa esa tarde pensé en todos los conciertos que he visto junto a Alberto. Y que en nuestra amistad, que durante años imaginamos sustentada en una complicidad de fiestas y risas (que también), ha sido determinante la música. La que nos ha apasionado a los dos desde siempre. La que hemos compartido, valorado, disfrutado y maltocado (y así nos va). La música que es maravillosa, y que el sábado pasado sirvió como excusa para volver a reunir a la banda.

Porque la verdadera intención de Alberto y sus Impostores de Salón era ésa desde el principio de todo el proyecto: disfrutar junto a la gente querida. “Mi ego no está aquí”, me había soltado el otro día, cuando yo elegía adjetivos para sus canciones. Por eso el sábado pasado, al salir al escenario de la sala Bar&Co, sustituyó la vanidad por músicos (Pablo Antelo, verdadera alma musical de todo esto, Charlee Kress, Óscar Lupión), las voces de Daniela y Aurora Derqui y la aparición estelar al contrabajo de Río Aguilar. Fue un acierto, porque el bolo resultó un éxito. Allí estuvimos todos los que pudimos acudir, en una suerte de recreación de ‘Los amigos de Peter’, disfrutando y jaleando a ese impostor metido a músico por esta vez. Y aunque suene requetecursi, fue una suerte estar allí la noche en que se cosía el sueño de un colega. Ahora acariciaremos las costuras.

10grandesexitos@impostoresdesalon.es

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