Madrid, noche de jueves

Quique González y César Pop.

Quique González y César Pop.

Hay músicos que se levantan tarde, encienden un petardo y dejan que se escape el día escribiendo canciones míticas. Otros se ganan el pan encima de una moto de repartidor, y recorren las calles mientras dibujan en sus mentes líneas de acordes que volarán la cabeza de alguien. Algunos madrugan, se cubren los tatuajes con camisa y traje y fichan en la oficina, esperando la hora de salir para acercarse al local de ensayo o al garito donde toca un colega con quien subir al escenario a ‘cantarse’ una. Hay músicos que revientan rivieras pero se quitan el sombrero de rockstar ante el arte de otros que no son ni tan flacos ni tan famosos. Todos ellos existen, aman la música por encima de todo y se dejan ver de vez en cuando, en noches en las que deciden salir a jugársela. Noches anónimas que de improviso reclaman su derecho a ser inolvidables.

El jueves pasado se vivió una de esas madrugadas en el Búho Real de Madrid, una sala que durante años ha supuesto un segundo hogar para muchos artistas faltos de escenarios y sobrados de talento. Se anunciaba concierto de César Pop y eso por sí solo ya es motivo para sellarle el pasaporte a un día de forma especial. César es un escritor de canciones exquisito que, si se lo propone, puede hacer malabares con las penas ajenas en dos versos. Aún se huele la pólvora de su primer disco como solista, Te llames como te llames, y ya cuenta con munición de sobra para volver al frente con una nueva colección de canciones de primera calidad emocional y musical. Una muestra:

Muy pocos autores escriben tan bonito como César Pop, que tiene la fortuna de llevar años dedicado a lo que más le gusta, ganándose la vida como pianista de Pereza y de la banda de Leiva y dando vía libre a sus emociones a través de las preciosas canciones que firma. Hace un tiempo le hicimos una entrevista en la que se vislumbra una sensibilidad especial, la de los artistas tocados por la magia. Se puede leer aquí.

Pop anunciaba en sus redes sociales algunas sorpresas para el jueves. Quienes lo siguen saben que le encanta subirse al escenario con Txetxu Altube, sin cuya guitarra las canciones quedan, al igual que sus paredes, un tanto desnudas. Lo cierto es que ambos han tocado tantas veces juntos que entre ellos existe un entendimiento total con sólo mirarse. Tienen buen rollo y lo contagian, se ríen y se emocionan juntos a la vista de todos. Y sus Gibson se han hecho colegas inseparables.

César y Txextu. Foto: Mario Fernández

César y Txextu. Foto: Mario Fernández

Marazu y Pop.

Marazu y Pop.

Así que la presencia de Txetxu en la nómina de invitados era tan segura como esperada. Pero la primera aparición fuera de cartel la protagonizó un emocionado Jorge Marazu, para muchos -incluido este blog- alguien que concentra en su arte el talento de los grandes nombres que ha dado la música de este país. Su disco debut, La colección de relojes, basta para confirmar que Marazu como compositor e intérprete está a una altura que da vértigo, si bien quienes deben promocionar el talento musical patrio aún no parezcan darse por aludidos. Sí lo hace gente que vive la música, como Basilio Martí, Toni Jurado, Jose Barragán o Willy Villegas, músicos que formaron la banda de Antonio Vega y que suelen arropar en el escenario a Jorge. También César Pop, que invitó al abulense a cantar su Veranillo de San Miguel saldando una cuenta que ambos tenían pendiente. Marazu aportó un toque blusero al tema, llevándolo a un terreno inédito hasta ahora que pareció encantar al autor de la canción. El resultado, emocionante.

César y Mario Raya, 'Menso'.

César y Mario Raya, ‘Menso’.

Poco después subiría al escenario Mario Raya. “Tengo la suerte de que hoy estén aquí mis mejores amigos”, decía César a un público afortunado a su vez por que algunos de los aludidos sean también músicos enormes. Raya, maestro de la guitarra, interpretó una de las composiciones propias que conforman el repertorio de Menso, nombre artístico que utliza en su carrera como solista y que probablemente podamos escuchar pronto en el disco que proyecta grabar con sus canciones. Contaremos aquí esa buena noticia en cuanto se produzca.

Para el final del bolo, Pop reservó uno de esos momentos que una vez vividos se convierten en legendarios. Ya en los bises llamó al escenario a otro de sus amigos, Quique González, que estos días anda por la capital preparando el lanzamiento y la gira de su Delantera mítica, un álbum que los seguidores del rockero madrileño afincado en Cantabria esperan con auténtica ansiedad.

Quique subió al escenario para cantar acompañado por el piano de César Ten paciencia, llamada a ser una de las joyas del próximo álbum del asturiano, e interpretar a continuación Dallas-Memphis, canción de Quique con aire de ranchera que soplará en Delantera mítica. Con ella terminó el concierto, dejando un rastro de confeti y las luces del Búho encendidas.

Quique y César. Dallas-Memphis.

Quique y César. Dallas-Memphis.

Después vendrían los abrazos, las risas y la emoción reflejada en los rostros de los allí congregados, entre ellos Leiva, gran amigo y ‘jefe’ de César Pop, Ramón Arroyo, guitarrista de Los Secretos, o el también guitarrista José Luis Martín, de Los Madison, otro habitual de las grandes citas que se celebran en bares pequeños de la noche madrileña. Como bromeaba una persona muy cercana a este blog, casi toda Esa canción me suena estaba allí.

Al margen de cuestiones personales, conciertos como el de César Pop demuestran que en estos tiempos enfermos la música no sólo no está aquejada, sino que posee efectos curativos. Que el auténtico arte se sigue haciendo en los portales, en los garitos, y que cualquier noche anónima puede convertirse en inolvidable gracias a gente que ama las canciones por encima de cualquier otra cosa y no le importa salir a jugársela. Al día siguiente de este bolo, César publicaba en Twitter lo siguiente:

Poco más que añadir. Noche para el recuerdo en Madrid. Noche de jueves.

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6 pensamientos en “Madrid, noche de jueves

  1. Noche mágica… Me hubiera gustado conocerte pues también estuve en el Buho el jueves pasado, disfrutando de la generación de músicos españoles con más talento de los últimos años.

    Me crucé con Quique y con Cesar varias veces en la puerta, poco antes del concierto: a Quique estuve a punto de asaltarle para rogarle que adelantara la fecha de publicación de su nuevo disco….

    Enhorabuena por el post! Saludos!

  2. No se puede describir mejor lo que pasó el jueves en el Búho. Además de compartir intensamente contigo esa noche mágica, ahora nos deleitas con un post que desprende emoción por todos sus rincones e increíblemente bien escrito. Qué grande eres, tío. De verdad.

    En estos tiempos tan inciertos, comprobar y sentir de cerca que existen artistas capaces de crear noches de música como la que vivimos, constituye un auténtico privilegio. Por eso, los que la disfrutamos nos sentimos emocionados y, sobre todo, agradecidos. Inolvidable.

    Abrazo gordo, Chema.

  3. Ohhhhhhhh,que envidia para los que no vivimos en Madrid y no pudimos disfrutar de ese concierto, agradezco que lo hayas descrito tan bien.
    Sigo tu blog y me encanta!

  4. Al final del bolo… Goliat sube a ayudar a David. Aunque cada vez estoy menos seguro de quién representa los papeles. Chema, me encanta como pintas el olor a arte del buho real.

  5. Viendo lo que escribes es una lástima no haber podido asistir.
    Como siempre es un placer leer todos tus post.
    Salud.

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