Nat Simons y el sueño de habitar una casa en las alturas

Nat Simons Home on highDavid Gwynn está en la sala de control con gesto concentrado. A veces balancea la cabeza al ritmo de la música y otras se levanta de la silla e inicia un suave baile para volverse a sentar poco después. Parece satisfecho de lo que escucha. Afuera el sol cae a plomo en el agosto madrileño y quizás al músico californiano le haga recordar su tierra natal, la que dejó hace 30 años cuando decidió instalarse en España. No es el sol lo único que hoy podría hacerle añorar su hogar en los Estados Unidos. Gwynn está dirigiendo la grabación de Home On High, el primer disco de Nat Simons. Es la ‘opera prima’ de una compositora nacida en Madrid en 1985, pero escuchándolo nadie se atrevería a asegurar nada de esto porque el disco ni suena a debut ni a DNI español y reciente. Más bien parece la obra de una veterana songwriter de los 70 escarbando en la tierra norteamericana a la búsqueda de sus raíces. David Gwynn tiene razones para estar satisfecho de haber producido este álbum que se pone a la venta en formato físico el 15 de abril.

Chema Doménech

Imaginemos a una niña rodeada de lápices de colores y cuadernos en los que dibuja cómics, pinta paisajes y escribe cuentos y poesías. Imaginemos una guitarra cerca, y un piano, y una habitación en la que suenan discos de Neil Young, de Cat Stevens o de Simon&Garfunkel. Es el ambiente en el que crece Natalia García Poza, la niña a la que pronto su padre enseña los primeros acordes en esa guitarra, la que se convertirá después en una adolescente interesada en la poesía de Federico Garcia Lorca o en las rimas de Gustavo Adolfo Bécquer.

Años más tarde, en 2007, Natalia tiene 22 y ocurre algo fundamental en su vida: queda atrapada en el universo de Bob Dylan. Eso le hace retomar la guitarra y aprenderse el repertorio del mito, que también le sirve de inspiración para comenzar a escribir sus primeras canciones en lengua inglesa. Al año siguiente se marcha a vivir a Londres y a su vuelta a Madrid comienza a tocar sus canciones en directo. Para entonces ya ha adoptado el nombre artístico de Nat Simons y está calada hasta los huesos de influencias que van desde los primeros bluesmen del Mississippi a autores folk-rock de la Norteamérica de los 60 y 70.

David Gwynn. Foto: Roberto Ruiz

David Gwynn. Foto: Roberto Ruiz

Y es un norteamericano quien se cruza en su camino. David Gwynn, músico californiano afincado en España desde 1983 y que ha trabajado junto a artistas como Miguel Ríos, Christina Rosenvinge o Quique González, el guitarrista que fue maestro de Carlos Raya, se fija en la joven compositora e intérprete madrileña cuando ésta lleva tiempo paseando sus preciosas canciones por los locales de la capital y acumulando reconocimientos. Con ese bagaje se presenta en Barcelona en 2012 para tocar en el Primavera Sound, y más tarde en Madrid, en el Matadero, como telonera de Lotus Plaza.

En el verano de ese año entra en los estudios Audiomatic de José Mª Rosillo para comenzar las sesiones de Home On High, su primer disco, con la producción de Gwynn, grabación que se alargará durante 2013. Tras estrenarlo en tiendas digitales a finales de ese año es ahora -concretamente el 15 de abril- cuando se pone a la venta el álbum en formato de CD.

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Nat Simons. Foto: Jacobo Medrano

Home On High  es una casa en las alturas, el titulo está inspirado en aquella casa de la que hablaba Van Morrison en su disco debut, Astral Weeks, esa casa en otro lugar, en otro tiempo, en otro mundo… Y tal vez yo siempre quise construir una casa así, donde poder huir de la realidad que me rodea, donde pudiese ver todo desde otro punto de vista. ‘No soy nada más que un extraño en este mundo, pero tengo una casa en las alturas en otro lugar’… Quizás esto tan sólo sea una interpretación personal de una canción, pero es la mejor forma que tengo para explicar el significado de este disco y de todo este viaje”.

Ese viaje al que se refiere la autora ha durado años y, según ella, ha sido el más largo e intenso de su vida. El trayecto ha terminado en forma de un disco que reúne las historias que hay tras esta joven destinada desde niña a vivir de sus inquietudes artísticas. Por eso en el álbum conviven canciones de hace varios años con otras más recientes. Todas ellas, sin embargo, contienen el poso de los grandes clásicos de la música de raíz norteamericana que han marcado el estilo de Nat Simons. Una propuesta preciosista y cálida, ahí están temas como Another coffee and cigarettes day, Big liar o Lullaby, para dar la bienvenida a esta primavera que traerá más noticias acerca de este estupendo debut discográfico. Por lo pronto, el 15 de abril se lanza el álbum y su presentación está prevista para el 22 de mayo en Madrid, en la sala Moby Dick. Antes, quizás podamos conversar tranquilamente con la artista para que, aunque sea de forma fugaz, nos abra las puertas de esa casa que al fin ha conseguido construir en las alturas.

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