La crónica de un sueño cumplido

Foto: Juan Pérez-Fajardo

Foto: Juan Pérez-Fajardo

Daba en el clavo Alfonso Adánez, apasionado batería de Los Madison, cuando en un mensaje enviado horas después del concierto escribía: “Hoy se ha canalizado todo lo que he soñado los últimos 25 años. Pero esta vez no estaba soñando”. Acertaba porque lo que pasó anoche en los Teatros del Canal, en Madrid, bien podría considerarse un sueño hecho realidad. Una fantasía musical y solidaria, en la que el mejor rock convivió con una noble causa, la de apoyar la integración de chavales con discapacidad. Por ello, lo que viene a continuación no es otra cosa que la crónica de un sueño cumplido, de una ilusión materializada en algo tangible y fabuloso.

Chema Doménech
A las 20,44 horas del 13 de noviembre de 2012, Txetxu Altube recorrió con paso decidido el escenario de la Sala Roja de los Teatros del Canal, en Madrid, se colgó en silencio su Gibson J-45 y, espantando el enjambre que le ardía en el pecho, reunió el aplomo suficiente para dar la bienvenida al público e interpretar en solitario ‘Días de vértigo’, la canción que da título al primer disco de Los Madison, aparecido en 2007, que habla de habitaciones desordenadas, de pájaros mojados y de tipos que nacen para correr. Ya entonces tenían claro de dónde venían y hacia qué lugar querían dirigirse estos músicos del Parque de las Avenidas. Roto el hielo, se unió a Txetxu José Luis Martín, un hombre que vino a este mundo con el firme propósito de que nadie averiguase jamás si es mejor guitarrista que persona o viceversa, para atacar a dúo ‘Soldados’, el single de su segundo disco, ‘Vendaval’, del año 2008. Fue el trabajo que cosechó los halagos de músicos como Miguel Ríos o Quique González.
Foto: Vicente Díaz Redomero

Foto: Vicente Díaz Redomero

Tras estas dos canciones en formato acústico aparecieron los dos ‘jefes’ de la banda, camaradas inseparables y músicos desde la cuna, el indómito batería Alfonso Adánez y el aparentemente tranquilo bajista Carlos Altube, quien horas antes del concierto, durante el ensayo general, confesaba al que escribe que las muestras de cariño que Los Madison reciben continuamente por parte de sus seguidores le arañan el corazón hasta que logran emocionarlo. Tipo enorme, Carlos.

Alfonso Adánez antes del concierto. Foto: Chema Doménech

Alfonso Adánez antes del concierto. Foto: Chema Doménech

Ya con cada cable en su enchufe, el grupo al completo sobre las tablas y el ambiente caldeado comenzó a sonar ‘Ayer’, otra de esas composiciones marca Madison que ofrecen retazos de melancolía envueltos en descargas de pop rock de alta intensidad. Que aún subió más con la entrada en el escenario de quien Txetxu Altube define como el tipo que más disfruta interpretando canciones, ya sean propias o ajenas, el actual pianista de la Leiband César Pop. Elegante estrenando sombrero, César cantó a dúo con Txetxu ‘Ropa nueva’ una de las piedras preciosas de ‘Compás de espera’, el disco que apareció en marzo de este año y que está llevando a Los Madison al lugar que por calidad y perseverancia merecen ocupar. Tras ese momento impagable, el músico asturiano ocupó su lugar ante los teclados y el hammond y asumió hasta el final del concierto el papel de quinto miembro de la banda. Y aún habría un sexto, Toni Brunet, que acompañó a los madrileños a la guitarra a partir del tema siguiente, el excelente ‘Lo que queda’, composición del mencionado Pop.

Tras ‘Blanco fácil’ y ‘Vendaval’, el saxofonista Rolfi Calahorrano aportó a ‘Entre tú y yo’ unos matices inéditos, adentrándola aún más en ese territorio de Richard Hawley que tanto gusta al cantante de Los Madison. También de exquisito gusto la colaboración al violín de Edu Ortega en ‘Sin recoger’, con una intro interpretada con sendas flautas por Altube y César Pop y reforzada por quien fuera violinista de Los Problemas con Enrique Urquijo y de los Taxi Drivers con Quique González. Pronto hablaremos por aquí de los próximos proyectos de Edu.

Ensayo con M Clan. Foto: Luis Mª González

En cuanto a los invitados de fuste, Mikel Erentxun y Álvaro Urquijo llevaron a su terreno personal con veteranía  ‘Jamás’ y ‘Nadie’ respectivamente, y Carlos Tarque protagonizó uno de los momentos más intensos de la noche interpretando de forma magistral ‘Skyline’, junto a la guitarra de su compañero en M Clan Ricardo Ruipérez. Realmente emocionante escuchar la voz de Tarque, una de las mejores del rock español, dando poderosos saltos sobre el colchón del hammond manejado por las privilegiadas manos de César Pop.
Ensayo con Álvaro Urquijo. Foto: Chema Doménech

Ensayo con Álvaro Urquijo. Foto: Ch. Doménech

Otro plato fuerte reservado para el final fue el servido por Miguel Ríos en ‘Juego sucio’, que contó con la colaboración a la guitarra de José Nortes, gran reponsable de que Los Madison estén en el punto en el que ahora mismo se encuentran. Nortes es considerado uno más en el grupo, y él se pasea por el repertorio de la banda con la naturalidad de quien aliñaba los pucheros mientras se cocinaban esas maravillosas canciones.

Con el público levantado de sus asientos en el teatro y unos Madison en estado puro,  desinhibidos y liberando la tensión acumulada durante los últimos días, el sueño acabó con el tema que quizás se convierta con el tiempo en el más decisivo en la historia de la banda, ‘Compás de espera’. Antes habían sonado otras imprescindibles como ‘Horas contadas’, donde Txetxu se luce en el solo con la Strato, ‘Desafíame’, ‘Trozos de papel’ o ‘Casi siempre’. El grupo tuvo el buen gusto también de versionar la increíble ‘Nadie besa al perdedor’, del maestro granadino José Ignacio Lapido.
Proyecto solidario
Reunión en los Teatros. Foto: Nuria Heras

Reunión en los Teatros. Foto: Nuria Heras

La historia que culminó anoche con este tremendo éxito en los Teatros del Canal comenzó a contarse hace casi un año. Los Secretos habían triunfado en el Teatro Real de Madrid con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Valladolid a beneficio de Special Olympics, fundación dedicada a la integración de niños y jóvenes con discapacidad intelectual a través del deporte. Isabel y Mamen, inquietas colaboradoras de la fundación, fanáticas de la música y lectoras de este blog, entre otras muchas cosas, pusieron en su punto de mira a Los Madison, a quienes habían conocido en este rincón de la red. Esa canción me suena facilitó el encuentro entre ambas partes y en una terraza del madrileño Paseo de Rosales tuvo lugar la primera reunión con Txetxu Altube. Esa misma tarde surgió la posibilidad de celebrar el concierto en los Teatros del Canal y al día siguiente se planteó el proyecto a Beatriz, directora de Comunicación de los Teatros y querida amiga de quien escribe este blog, que se volcó en la idea con una generosidad y un compromiso tan grandes como su profesionalidad, al igual que el resto del personal.

A partir de ahí, el entusiasmo de cada uno de los implicados en este maravilloso plan hizo el resto. Han sido meses de trabajo y de ilusión con la esperanza de recibir como contrapartida la satisfacción de cumplir un sueño. El mismo que se hizo realidad anoche, con un show de una calidad musical incontestable y un público entregado y solidario que dejó las taquillas sin papel y consiguió el objetivo más importante del proyecto: recaudar fondos para ayudar a personas que verdaderamente lo necesitan.

Los Madison quizás no tengan aún el éxito que merecen, todo llegará, pero poseen algo que otros artistas más conocidos quizás codiciarían: la capacidad de generar a su alrededor una corriente de entusiasmo y cariño hacia todo lo que hacen. Eso se hizo palpable ayer en los Teatros del Canal tanto entre el público (la platea y el anfiteatro eran un mar de rostros sonrientes) como entre los músicos que quisieron colaborar con ellos en el escenario. El buen rollo que mostraban todos en el ensayo general unas horas antes del bolo hablan muy bien de la manera de hacer las cosas de estos chicos madrileños y del respeto que se han ganado entre sus compañeros. Se pueden ver unas fotografías pinchando aquí.

Ayer, músicos y seguidores fueron uno solo en lo que se refiere a ilusión, ganas y solidaridad. Cada uno de los artistas que subió al escenario, al igual que cada uno de los asistentes que ocupó su butaca en el teatro, hicieron posible escribir un final feliz a la historia que comenzó a contarse hace apenas un año y que será imposible olvidar. Y si alguien tiene la intención de hacerlo de todas formas no podrá, porque a principios del próximo año saldrá a la venta el DVD que se grabó en directo anoche y que dará fe de que, en ocasiones, los mejores sueños también se cumplen.

Foto: Juan Pérez-Fajardo

Foto: Juan Pérez-Fajardo

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6 pensamientos en “La crónica de un sueño cumplido

  1. Gran crónica y seguro que gran concierto. El próximo no me lo pierdo ni por el trabajo. A ver si hay vídeo de por medio, especialmente de esa versión del Skyline… Gracias por la parte que le toque al contador de cosas.

  2. Gran concierto el vivido… Como bien dices, tardaremos en olvidar lo que vimos el pasado martes… Gracias a Los Madison y gracias Chema por tu estupenda crónica…

  3. Una vez más es el momento de agradecerte lo que nos das, Chema, así que: muchas gracias por esta magnífica crónica; muchas gracias por haber contribuido a que este sueño se cumpliera; muchas gracias por la enorme ilusión que nos produjo el poder darte un abrazo en una noche absolutamente mágica; y muchas gracias… a la gente que trabaja para causas como esta y a los artistas que ponen su sensibilidad al servicio de las mismas.
    El concierto de Los Madison fue fabuloso. increíble. El entusiasmo que generan a su alrededor está motivado porque son una banda de gente “auténtica” que lo dan todo para defender unas canciones con una calidad altísima. Tienen fe en lo que hacen. Y en lo que el rock significa y representa. El martes, Txetxu demostró como nunca lo gran artista que es (inmenso); Jose tocó como suenan los sueños de cualquier guitarrista que se precie; Carlos envolvió el escenario con un bajo que proporciona un sentido musical que muy pocos poseen y Alfonso se convirtió en una espectáculo en sí mismo (siempre lo es verle tocar), como si el espíritu de Max Weinberg le estuviera marcando el ritmo y el compás. Los artistas que les acompañaron (algunos de ellos acreditados por méritos propios entre los mejores de nuestra música) consiguieron con su apoyo que el concierto fuera único (que no irrepetible).
    En estos tiempos tan inciertos, el mundo se merece conocer a Los Madison. Hagámoslo posible. Hacen falta sueños y soñadores.

  4. Pingback: Massena. Más que un lugar en el mapa de Norteamérica | Esa canción me suena

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