Jorge Marazu, imposible de parar

En ocasiones ocurre. No es algo premeditado, ni forzado, ni artificial. No sirve de nada provocarlo pero tampoco puede evitarse, simplemente hay que dejar que pase y disfrutar la sensación. Porque no todos los días se tiene la suerte de descubrir canciones que, abriéndose paso fugaces y precisas como flechas buscando diana, se hunden en lo más íntimo de uno mismo, allí donde las emociones y los sentimientos conviven con las melodías y las palabras que un día escribieron e interpretaron tipos que parecían conocer los recovecos de almas ajenas aunque afines. Tipos cuya música perfila los sueños, las alegrías y los fracasos propios. Tipos, en definitiva, como Jorge Marazu.

Porque Marazu es uno de esos músicos en los que te reconoces a la primera. De los que pisan territorios que te resultan familiares porque también los has transitado, que respiran por tu herida y en los que, aun sin conocerlos, intuyes un confidente, un amigo, un aliado. Alguien de confianza. Quizás la definición perfecta para esta especie de vínculo entre cómplices desconocidos la aportó Quique cuando habló de los pájaros mojados. En este caso, mojados por canciones que calan hasta los huesos. Por eso no resulta extraño escuchar a Jorge decir que su forma de hacer canciones evidencia referencias que van desde Antonio Vega a Bunbury, pasando por Tom Waits, Ron Sexsmith, Ryan Adams, Norah Jones, Nina Simone o The Beatles.

He de reconocer que descubrir a Jorge Marazu se lo debo a este blog o, mejor dicho, a una de sus lectoras, Ana Vázquez, periodista de El Adelantado de Segovia e integrante de esa bandada de pájaros mojados a la que aludía antes. Ella me puso tras su pista y la música hizo el resto. Tuve la suerte de que fuese Miedo la primera canción que escuché, lo que garantizaba una adhesión instantantánea a la música de este compositor y cantante que aún no ha cumplido los 26 años. Si quieres experimentar lo mismo, escucha esto y después lo hablamos:

Sí, lo sé, es una maravilla. De esas canciones que se quedan dentro probablemente porque, como dice Ana, también salen de muy adentro. El miedo en el cuerpo. “Miedo a pensar que tú mañana sentirás miedo”. ¿Te reconoces?

Además de sus canciones, Jorge cuenta con otro aval inestimable: el de los músicos que lo acompañan. Decir Basilio Martí, Toni Jurado, José Barragán o Billy Villegas es pronunciar algunos de los nombres más respetados y respetables en el mundillo musical de este país. Esos chicos. Nada menos que la banda de Antonio Vega, gente que ha tocado y toca con los mejores, por cuyos instrumentos han pasado capítulos brillantes de la historia de la música reciente nacional. Sólo el hecho de que músicos de tal calibre confíen en las posibilidades de Marazu ya hace intuir que este artista llegará arriba. Después de escuchar sus canciones, la intuición se convierte en certeza.

Marazu en el escenario, acompañado de Basilio Martí y Toni Jurado. Foto: Juan Luis del Pozo

“Conocí a Basi hace bastantes años, cuando yo tenía 18, y hemos grabado muchas cosas juntos. Más cerca o más lejos, siempre hemos estado ahí. Cuando terminó la experiencia con Bipolaire hace poco más de un año fue al primero que llamé. Después de algunos acústicos pensamos en montar una banda y Basi me propuso algunos nombres… Yo acepté sin dudar, ya que los conocía a todos y me flipaban. De alguna manera, creo que existe una conexión indiscutible cuando tocamos juntos”, declaraba Jorge a este blog hace unos días, después de haber actuado como telonero de Los Secretos en su Ávila natal.

Porque Marazu es abulense, y orgulloso de serlo, si bien se desplaza con frecuencia a Madrid para hacer el circuito clásico de la capital. Su guitarra y su voz preciosa han sonado en Galileo, Clamores, Siroco o el Búho Real. Precisamente este jueves día 20, a partir de las 21,30 horas, se le podrá ver en el Búho, en compañía del maestro Martí.

Será el último de sus bolos del año en esta sala, que considera su hogar madrileño. Después toca seguir con el proceso que desembocará en la grabación de su primer disco. En estos momentos, tanto él como la banda están listos para entrar en el estudio: “Llevamos desde julio trabajando con las canciones, investigando y buscándoles el punto exacto”, cuenta Jorge, quien no quiere colgar a su estilo ninguna etiqueta. “Existen y al final todos entramos en alguna, aunque yo no sé cual es la mía. Hace tiempo bromeaba con mi amigo David Negrín, de Perro Flaco, sobre el ‘nudismo sonoro’. Me gusta la música que transmite cosas, sensaciones, colores, texturas… Escucho muchos estilos y algunos son más influyentes que otros, pero no me cierro a nada”.

Intento escarbar un poco más en su biografía, encontrar otros lugares comunes, alguna razón añadida que justifique la militancia en el mismo ejército de pájaros mojados. Y me encuentro con que Marazu estudió en el conservatorio de niño, y que jugaba a cambiar y adaptar las letras de las canciones que le gustaban. Sonrío. También me cuenta que uno de los momentos más especiales sobre un escenario lo vivió en Clamores, durante el último aniversario de la muerte de Antonio Vega, cuando interpretó dos canciones delante de la familia de éste, de sus amigos y de su público. Y que para él no tiene precio que Jesús Redondo, de Los Secretos, le confíe antes de un concierto que, a la hora de que alguien ponga letra a su música, sigue echando de menos la certera puntería con que disparaba Enrique. Entonces la sonrisa ya no me cabe en el rostro.

Sé que seguiré escribiendo sobre Jorge Marazu porque es inevitable que se convierta en un nombre importante de la música que se hace por aquí, llámese Ávila, Madrid o cualquier punto de este país en el que, a pesar de todo, sigue habiendo músicos tan buenos como poco reconocidos. Volveré a escribir sobre él y espero poder hacerlo escuchando ese disco que nos promete y que estoy seguro de que transmitirá cosas, sensaciones, colores y texturas. De momento, estas primeras palabras a propósito de Marazu se han escrito bajo la banda sonora del Heartbreaker de Ryan Adams. Supongo que a un pájaro mojado como él le gustaría saberlo.

Os espero el jueves en el Búho, no faltéis.

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4 pensamientos en “Jorge Marazu, imposible de parar

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