Joe Eceiza con Toni Brunet: luz en la noche del jueves

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Joe aprieta fuerte los párpados cuando canta, y dibuja en su boca un rictus que acaba pareciéndose a una sonrisa y que probablemente lo sea. Algunos versos, más que terminarlos, los sugiere, susurra las últimas palabras y las deja flotando un instante en la oscuridad, brillan fugazmente y desaparecen. Si no las atrapaste, ya han volado. Es noche de jueves y todo está en su sitio. El frío en la calle y el calor de los amigos en torno a unas mesas sembradas de tercios de cerveza. En el escenario Joe Eceiza se vacía los bolsillos, hasta hace un rato rebosantes de canciones. Las va mostrando una a una y las ofrece en envoltorios de lujo que Toni Brunet saca de su guitarra. El público, que en buena parte viene ya entregado de casa, agradece el regalo entre aplausos y vítores. Suena He vuelto a amanecer y la canción de Le Punk parece destinada a describir la escena que se desarrolla esta noche en La Fídula. La protagoniza el tipo que eligió cambiar el botín por sentirse vivo. El mismo que, en la penumbra, aprieta fuerte los párpados y parece que sonríe cuando asegura que todo irá bien.

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Joe Eceiza: “Los músicos caminamos entre ruinas”

JOE GUITARRA BLANCO Y NEGRO

Joe Eceiza procede de esa fértil cantera de músicos que en su adolescencia hicieron sonar sus primeros acordes en las calles de la Alameda de Osuna. Él, nacido en Bilbao y criado en Marbella (Málaga), llegó a ese barrio residencial madrileño cercano al aeropuerto de Barajas cuando tenía 15 años, y pronto se vio integrado en alguna de las numerosas pandillas de chavales aspirantes a estrellas del rock que a comienzos de los 90 se juntaban en unas vías de tren abandonadas para fumar y tocar temas de Extremoduro en precarias guitarras españolas. Entre sus amigos de aquella época figuran Rubén Pozo, Leiva o Tuli −núcleo fundador de Pereza−; o Alfredo Fernández y Dani Patillas, compañeros del propio Eceiza en Le Punk, el grupo en el que militó como guitarrista y que a lo largo de diez años de trayectoria dejó a sus espaldas tres discos y una nada desdeñable colección de buenas canciones.

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