Una canción para Sofía

sofíaSofía nació el 14 de diciembre a las diez y media de la mañana. Prácticamente hasta ese momento Ara y yo no habíamos decidido su nombre, a pesar de que es algo por lo que todo el mundo se interesa constantemente a lo largo del embarazo. Sin embargo, sí tenía claro cuál sería la primera canción que nuestra segunda hija escucharía en su vida, aunque eso nadie lo había preguntado, lógicamente. No es más que un acto simbólico que sólo servirá para contárselo a ella cuando pueda entenderlo, pero considero que ese tipo de gestos también son importantes, a veces incluso determinantes. Así que unos días antes de que naciera Sofía planteé la cuestión en Facebook y muchos entusiastas propusieron la canción que, a su parecer, sería la más apropiada para recibir en este mundo a alguien que viene precisamente para cambiártelo.

Chema Doménech

Lo cierto es que las sugerencias eran muy buenas y darían para hacer una interesante lista en el Spotify. Desde la primera que propuso José M. Buendía, Born to run que, de haber sido la elegida, probablemente habría hecho desaparecer el carácter apacible que hasta ahora muestra la niña, dándole a probar el sabor de la rebeldía antes que el de la leche materna. Ya habrá tiempo para que corra con vagabundos en busca de promesas y de amores salvajes mientras se peina en los retrovisores. Hasta entonces y aunque todavía no lo sepa, el amor más genuino y verdadero que jamás encontrará lo tiene ya en su casa.

No sería la única propuesta con Springsteen como protagonista. El boss volvería a ser nombrado poco después, esta vez a través de mi amigo Edu que sugería Thunder Road pensando que su intro de piano y armónica es la mejor bienvenida que podría escuchar Sofía. Sin duda es cierto, tanto como que Thunder Road sería probablemente la canción de mi vida si fuera posible elegir tan sólo una. Pero no lo es.

sofia2Escribía hace un tiempo Manuel Jabois que un hijo “crece entre mentiras y madura entre medias verdades antes de liberarlo como una paloma a la verdad, casi siempre con las patas atadas”. Quien ha tenido la suerte de disfrutar de una infancia feliz ha habitado en ese mundo de fantasías disparatadas, mentiras amables y sueños equivocados que la mayoría de los adultos, una vez que lo abandonamos, contribuimos a seguir construyendo durante años para nuestros pequeños. Un mundo en el que las cosas no aparecen tal y como son, sino como nos gustaría que fueran. O como deberían ser. Por eso me encantó que hubiera en la lista de mis amigos canciones optimistas, en las que brilla el sol y todo está bien. Tarde o temprano, mis hijas tendrán que enfrentarse a la realidad y saber que la vida no es como pensaban. “Habrá que limpiar los colores que hay en tu cristal”, cantan Los Enemigos en La cuenta atrás. Pero aún falta mucho para que llegue ese momento, así que hasta entonces me esforzaré en que para ellas el mundo sea ese lugar maravilloso que canta Louis Armstrong en What a wonderful world, que fue la propuesta de mi querido Asier.

En esta línea de optimismo está la canción que hubiera resultado ganadora si se hubiera tratado de un concurso, por ser la que más menciones recibió. Inés fue la primera de unos cuantos amigos que apostaron por Here comes the sun, la preciosidad que George Harrison escribió para los Beatles según dicen inspirado por la paz que encontraba en el jardín de la casa de su amigo Eric Clapton. Ojalá que para Sofía, igual que para Aitana, siempre brille el sol con la despreocupación e intensidad con que lo hace en esa canción.

Hubo otras muchas propuestas, desde las gráficas Sweet child O’mine o Welcome to the jungle, de GunsN’Roses (mencionadas respectivamente por Rafa y Jéssica), hasta la maravillosa Zamba del cielo que sugirió la enorme sensibilidad de Jorge Marazu. Canciones clásicas e inmortales como la plácida Sitting on the dock of the bay de Ottis Reding (aportación desde México de Antonio Olalla) o himnos de la música nacional de las últimas décadas como Sobre un vidrio mojado, que Jaime proponía conociendo mi debilidad por Enrique Urquijo.

No puedo nombrar todas las canciones que compitieron ese día por ser la primera para Sofía, aunque se lo agradezco a todos los que se molestaron en proponer la suya. Sí diré que Mario casi dio en el clavo con Jesus, Etc., un tema perfecto, mi preferido de Wilco, que también estaría entre las canciones elegidas en esa pretensión imposible de quedarse únicamente con una.

Sin embargo, antes de nacer Sofía yo ya había reservado para ella la canción con la que le daría la bienvenida a este mundo. Además de ser un tema precioso está cargado de simbolismo, empezando porque es el que dio nombre a este blog hace un par de años largos. Elegí para mi hija Cuando estés en vena, también porque creo que a través de sus versos algún día podré entenderme perfectamente con ella y con su hermana Aitana. Y porque me gustaría ser siempre para ellas ese cable a tierra que tal vez necesiten cuando vuelen solas.

El pasado fin de semana Quique González tocó en Madrid y el viernes por la mañana comentamos esta pequeña historia protagonizada por su canción. Generoso como es, cuando esa misma noche la tocó sobre el escenario de la Sala But tuvo un detalle muy cariñoso, uno de esos pequeños gestos simbólicos que me parecen tan importantes. Después del concierto pude agradecérselo mientras brindábamos por Sofía, que aún no había cumplido ni siete días.

Algún día podré contarle a ella esta historia, mientras le muestro el vídeo que aparece a continuación, grabado pocas horas después de su llegada al mundo. Es el momento en que escucha la primera canción de su vida. Hoy soy consciente de que ninguna misión tengo en la mía más importante que llegar a ser para Sofía y para Aitana su cable a tierra, la estela de un cometa por fin.

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5 pensamientos en “Una canción para Sofía

  1. Chema, eres grande. Sofía siempre escuchará buena música, nada de radio fórmulas, ni regeton. Canciones en las que la letra cuente y la música sea la que nos haga sentir. Otra más para esos “ejércitos del rock rompiendo filas”.

  2. Sofía tiene la suerte de haber nacido en un nido mullido bajo cientos de grandes canciones y autores. además de nacer el mismo día que lo hizo un servidor… aunque no sé si eso es bueno o malo. Hay una cosa que si sé, aunque no tengo claro que venga gracias al día que nos vio nacer: vivir la vida con intensidad.

    Cuando nació mi hijo Dani, la primera que escuchó fue “Como el viento” de DePedro, la segunda, “Como yo te amo” versión Mutante. En cambio Ana, escuchó por primera vez “Desde siempre” de Amparo Sánchez, pero esta vez, cantada por su orgulloso papá.

    Chema, cuida y mima a la pequeña Sofía. Son los regalos que la vida nos hace por ser como somos. Un abrazo para sus padres y para ella.

  3. Bonita historia …querrá escucharla y la contará una y otra vez. Muchas muchas felicidades por este nuevo personajillo en la familia ¡un abrazo enorme! -Jose-

  4. Preciosa historia y una canción maravillosa, como todas las de Quique que a mi me emocionan como ninguna otra! Me encanta la sensibilidad con la que escribes, en este caso, has conseguido llenar mis ojos de lagrimas…

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